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Nocturama
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| Dominique Gonzalez-Foerster (1965, Estrasburgo, Francia) se mueve con versatilidad en el terreno del cine, la fotografía, la instalación, el net-art, la arquitectura e incluso la moda. No en vano, en 2002 su obra fue distinguida con el Premio Marcel Duchamp. Durante los últimos años, Gonzalez-Foerster se ha convertido en un punto de referencia imprescindible en la escena artística europea, y su sofisticada obra -y la disposición de ésta para conectarse y relacionarse a través de evocaciones y encubrimientos- ha inspirado a muchos creadores de distintas disciplinas, con algunos de los cuales ha llegado incluso a trabajar. Así, con Philippe Parreno, al que conoció durante su época de estudiante en Grenoble, ha venido compartiendo hasta la fecha proyectos y posicionamientos, y junto con otros artistas de franceses de su misma generación, como Pierre Huyghe, entre otros, se les puede considerar los responsables de la transformación de la escena artística francesa de los noventa. Si bien, cada uno aporta una visión propia, y resulta aventurado considerarlos como grupo, les une su interés por la transformación del espacio expositivo y por la recepción del hecho artístico, inspirados quizás por la controvertida exposición que François Lyotard puso en marcha en el Centre Pompidou en París en 1985, Les Immatériaux [Los inmateriales]; donde el filósofo francés, discípulo de Merlau-Ponty, expresó de manera contundente la crisis del libro como un instrumento para la difusión de las ideas y la necesidad de un pensador contemporáneo que usase otros formatos -o como el mismo declaró, la urgencia del «filósofo que decide que su trabajo es darnos algo a lo que mirar».
Nocturama, título de la muestra, es un trabajo que comprende muchos lugares, sitios y entornos, que alude a valores emocionales, mientras genera un paisaje sensible dentro del espectador (paisaje mental). Este tipo de trabajos los inició en la década de los 90, construyendo por entonces una serie de «chambers» [habitaciones o estancias], instalaciones estructuradas en gestos sutiles que sugerían un escenario o situación donde algo acababa de ocurrir... Estos encuentros entre la memoria, la presencia y el cuerpo y la densificación temporal, desencadenaban incontenibles evocaciones en el espectador con resultados impredecibles. Se podría decir que la obra Dominique Gonzalez-Foerster es una suerte «momentos» y «entornos» aparentemente avocados al vacío, la ausencia, la desaparición, espera o parcialidad, pero llenos de referencias literarias o libros ya escritos que se despliegan por el espacio de una exposición. Y es que en Nocturama, Foerster, de alguna manera, trilla la idea (inspirada en el teórico ruso Batjin) de que el «mundo representado» y el «mundo creador» están severamente ligados y se encuentran en permanente interacción, estableciéndose una estrecha vinculación entre la obra (mundo representado) y la discursividad social (mundo creador). Entre sus exposiciones individuales caben destacar Intérieurs —Stedelijk Museum, Ámsterdam, 1994—, Ipanema Theorie/Plages — Moderna Museet, Stockholm, 2002—, o Expodrome —Musée d’Art moderne de la Ville de Paris/ARC, París, 2007—; sus proyectos incluidos en exposiciones colectivos han sido igualmente aplaudidos como los realizados para la Dcomenta 11 (2002), la 27 Biennale de São Paulo (2006) o Skulptur Projekte Münster (2007). Fragmento de entrevista con la artista (en francés), vía youtube:
MUSAC/cat/arte10 |
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