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"Scènes d’a. et paysages d’o."
Katerine Louineau. Galería Ray Gun. Hasta el 31 de Julio.
Mi enfoque de las artes plásticas es plural: mis creaciones pueden ser cuadros, instalaciones, etc. Para mi lo que prima es la adecuación de los fines y de los medios. La coherencia de mi trayectoria no está basada en la "reconocibilidad" artesanal de mis obras.
                         


El animal ocupa un lugar de privilegio en mi trabajo:
- como territorio (imaginario y polisémico) común a todos los humanos.
- como apertura al otro.
- como objeto cultural al alcance de todos.
Represento a los animales no por ellos mismos, sino por cómo la gente los representa en su mente, esa representación de la representación que reenvía al que mira a sus propias representaciones de él mismo y del otro. El animal es una figura muda de la alteridad; su representación, su puesta en escena, cuestiona al hombre sobre su humanidad y su relación con los demás. La mitología, los cuentos y las leyendas están poblados de animales reales o imaginarios que son el testimonio de una función simbólica recurrente del animal en las producciones culturales de los humanos.
Mis pinturas son el resultado de una búsqueda sobre la forma y el fondo, el sujeto y su apoyo. Emergen de tejidos pre-estampados o de materias particulares. Es una figuración lisa, pseudorealista que se entrega como pasto porque no se trata de afirmar un estilo pictórico, sino más bien de representar la figuración y de confrontarla a un soporte "ready-made" (semejante a la imaginería popular de los tejidos estampados que sirven de fondo). Trabajo por series.

La exposición "Scènes d’a. et paysages d’o." presenta cuadros de formato pequeño, una escultura y una instalación.
Las pinturas son representaciones campestres revisadas y corregidas por las imposiciones morales y estéticas de su época original, las poses de los personajes son amaneradas, los paisajes están incrustados de antiguas ruinas imaginarias... En mis cuadros, esta visión idílica se ve perturbada por la presencia incongruente de animales en plena copulación o de personajes virtuales nacidos de juegos de ordenador.

 

 

Las "escenas de a." (como amor) acaban por ser escenas de "malas costumbres". Los "paisajes de o." (como ordenador) nos sumergen en un mundo ni más ni menos artificial que el de las ruinas antiguas (que por convención en la época clásica se mezclaban con todo para realizar un "bonito" cuadro).
La escultura titulada La tapette à homo-oeconomicus (la trampa para homo-oeconomicus) ha sido realizada basándose en una trampa para ratones pero veinte veces más grande para adaptarse a otro animal dañino: el homo-oeconomicus. Los fajos de billetes actúan de cebo (en francés, el queso es también una expresión popular para referirse al dinero). Errare homo-oeconomicus est... Este dispositivo cuestiona nuestra relación con el mundo y con el prójimo: la globalización, la ley del más fuerte, el papel de exterminador que desempeña el hombre con el medio ambiente, etc. nos incita a imaginarnos en la piel de un ratón. Invita a los "grandes" a ponerse en lugar de los "pequeños". Esta trampa con mecanismo de relojería devuelve al espectador a una escena en la que él se imagina brutal y cruelmente aplastado, es el compañero negativo de una escena de amor.
La instalación Attention travaux está constituida por dos señales de carretera del tipo "precaución: obras" repintadas: el hombrecillo que cava ha dejado su sitio a un topo. Entre las dos señales un pequeño montículo de tierra, testifica la presencia de estos extraños mamíferos que excavan galerías y a los que el hombre -por esta razón- considera dañinos. Esta instalación reenvía al espectador a los paisajes artificiales: los paisajes urbanos en perpetuo trabajo y los paisajes agrícolas en lucha permanente contra la indómita naturaleza.
Nuestra "naturaleza humana" parece vivir la "naturaleza a secas" a la vez como un decorado ideológico y un campo de maniobra. Cuanto más "terreno ganamos" más convertimos a la natutaleza en un fantasma. Al estar sobreexplotada la naturaleza desparece en provecho de sus representaciones.

Katerine Louineau