Contranatura
Joan Fontcuberta. MUA. Hasta el 16 de junio.
La Sala 365 del Museo de la Universidad de Alicante (MUA) expone Contranatura,
una exposición que reúne por vez primera en un único escenario el
trabajo de Joan Fontcuberta (Barcelona, 1955). Están incluidas siete
series: Herbarium (1984), Fauna (1989), Constelaciones (1994), Safari
(1996), El artista y la fotografía (1996), Sputnik (1997) y Sirenas
(2000).
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Joan
Fontcuberta ha pretendido fomentar durante los últimos 15 años lo
que ha designado como "cultura de la sospecha", espoleando las mentes
de los espectadores con propuestas ficticias en un marco real, en
el que nadie se cuestiona a priori la existencia de información
falsa.
Según Fontcuberta, "la credibilidad del documento fotográfico depende,
en primer lugar, de su función histórica como suministro de información
veraz e incuestionable, pero, en mayor medida, del carisma del discurso
institucional al que sirve y de la confianza que inspiran las fuentes
de emisión". Así, Joan Fontcuberta tiene como objetivo en sus instalaciones
desmantelar los mitos existentes en el mundo de la cultura, la ciencia,
la historia y los medios de comunicación, donde la información en
letra impresa se reviste de una aureola de autenticidad que, en
ocasiones, es falsa, engañosa. Fontcuberta quiere demostrar lo fácil
que resulta la manipulación cuando el marco objetivo apunta, per
se, a una veracidad
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en sus contenidos, contextualizada en la labor divulgadora y de servicio
público que sustentan los museos, los medios de comunicación o los
libros científicos e históricos.
Desde Herbarium (1984), Fontcuberta va confeccionando lo que
luego serán las claves de la práctica totalidad de su
trabajo: Plantas que no son plantas, sino todo lo contrario, así
como estrellas que no son estrellas, aunque sí sean bichitos
estrellados... en Constelaciones (1994); un autorretrato en
clave de humor pragmático conformó Sputnik (1997)
y a la más legendaria de las leyendas marineras dá vida
(o muerte) en Sirenas (2000) , junto con Safari (1996),
Fauna (1989) y el artista y la fotografía (1996). Son
en desorden intencionado, las fases que propone la muestra para exponernos
la verisimilitud de sus planteamiento, tanto estético como
moral. Porque, ¿acaso hay alguna verdad mayor que una mentira
bien enmascarada?.
ARTE10.COM/Joan Fontcuberta |