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El próximo día 2 de Marzo,
Galería Dieciséis presenta en San Sebastián, la obra reciente
de David Rodríguez Caballero. Nacido en Pamplona en 1970, obtiene
en 1995 la Licenciatura en Bellas Artes por la Universidad del
País Vasco en las especialidades de Pintura y Restauración. Complementa
su formación participando en los talleres de Luis Gordillo organizados
por la Universidad Complutense en San Lorenzo de El Escorial (1994)
y con Hdz. Pijuan en la Fundación Botín, Santander (1995). Como
experto en conservación y museos ha colaborado en la instalación
de la Exposición inaugural del Museo Guggenheim Bilbao (1997),
en el Departamento de Conservación en el Museo Nacional Reina
Sofía (1997-98) y en los equipos curatoriales del Museo de Arte
Moderno de México D.F. (1998) del Solomon R. Guggenheim Museum
de Nueva York (1999) y en el del Museum of Modern Art -MOMA-,
(2000).
Ha representado a España en el Encuentro Europeo de Arte "Viterbo
Crossroads of the Arts'94" organizado por la Unión Europea en
Viterbo, Italia. En 1995 obtiene la beca Erasmus para una estancia
en el Hogeschool s'Hertogenbosch en Holanda. Entre los premios
conseguidos destaca el de Jóvenes Artistas Pamplona 1996 (Pintura)
y el primer premio "Wolksbank Padenborg" (1996) Padenborg. Alemania.
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En esta segunda presencia
de David Rodríguez Caballero en San Sebastián presenta una serie
de pinturas sobre metacrilato y aluminio con un tratamiento muy
personal. Utilizando estos materiales tan típicos de la escultura,
consigue unas obras que presentan una conjunción de dos procesos
pictóricos: por un lado la pintura de superficie y por otro el
tratamiento de la materia (la sedimentación) conjugándolos en
el mismo espacio. La materia pictórica funciona como pequeños
toques de atención ante la visión de una superficie aparentemente
monocroma y casi industrial cuando se ve a cierta distancia, que
al acercarse, el espectador se va adentrando en los matices de
un universo de una gran calidez. Tanto si se trata de las pinturas
sobre metacrilato como cuando utiliza el aluminio como soporte
pulido con lanas metálicas, el propósito de Rodríguez Caballero
es el de sensibilizar la materia. El aspecto de estas obras es
de un reduccionismo formal. En el proceso pictórico pesa más el
cómo que el qué. El artista hace referencia a Ryman: "no se trata
nunca de qué pintar, sino únicamente de cómo pintar". Esta carencia
de iconografía es una sugerencia a que el espectador descubra
el verdadero "tema" fundamental de estas obras: La luz, tanto
en las posibilidades que ofrece las propiedades de transparencia
del metacrilato, como en los reflejos opacos del aluminio.
Galería
Dieciséis/Arte10.com
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