502
U - Carmen Morales
Galería
Ray Gun, Valencia.
Carmen Morales presenta en la Galería Ray Gun de Valencia,
contemplaciones del uso del color rosa, como método principal
de trabajo. Obras de carácter desvaído, con cierto tipo
de nostalgia pasajera y una buena dosis de indeterminación,
llegan a ser el resultado de su búsqueda. |
El número del color, 502 U.
Color y cultura son dos conceptos relacionados - siguiendo a John
Cage - el color y el tiempo también lo están. Nuestras pertenencias
y objetos quedan marcadas por el color del tiempo que unas veces es
amarillo, otras veces blanco, en ocasiones negro. En la exposición
que Carmen Morales presenta en la Galería Ray Gun ( Del 15 de Junio
al 31 de Julio de 2000 ), el color de nuestro tiempo es rosa ( 502
U ). Es un color datado, numerado, porque pertenece a una gama de
colores que se exhiben en un pantone. Y es además, un color entre
lo sintético, lo tecnológico y lo neoclásico. El color rosa, rosa
pálido con un matiz azulado, conocido en la antigüedad como lila persa
o azulina (persele), una flor de color violeta azulado. El ya mencionado
color rosa, actúa en esta exposición como una pantalla absorbente,
donde se reflejan nuestras pertenencias : accesorios, objetos, vestidos.
Restos etnológicos que se enfrentan a las representaciones de la naturaleza
: Las esferas metálicas. |
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La contraposición entre
naturaleza y cultura. Esta exposición evidencia nuestra pertenencia
a una cultura con un color tecno, que busca lo perfecto y el consumo
del objeto, aunque en ocasiones no se pueda respirar dentro de esta
vida en rosa, que es fría y dulce, con una nueva estética decorativa.
Es nuestro estado de animo cultural, lo que Carmen Morales refleja
en la muestra, la separación entre lo interior y lo exterior. Lo
que nosotros construimos y lo que construye la naturaleza. La imagen
de una anciana con gafas de sol, sumergida en el color de nuestra
cultura, pero que forzosamente vuelve a la naturaleza. Plantea el
olvido que ejercemos sobre lo que somos. Destrozamos lo que heredamos,
vivimos sobre el rosa. Un rosa tecnológico y numerado que ya no
es una flor.
MªJosé
Fernández-Montenegro /Ray Gun
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