Arte contemporáneo en España

Manuel del coleccionista (Texto ampliado)

Debate sobre arte contemporáneo en España.

Manuel del coleccionista (Texto ampliado)

Notapor miguelfer » Sab Dic 02, 2017 12:28 pm




Manual del coleccionista

Consejos para ser coleccionista





1.- Espacio

Ha de disponer de un lugar adecuado para guardar y almacenar las piezas de la colección.

En el coleccionismo de objetos de pequeño tamaño (monedas, sello, tarjetas...) se venden álbumes, clasificadores, cajas adecuados que se guardaN en un estante. Cada objeto debe estar individualmente envuelto para que no se roce con otro, pues el desgaste le quita valor a la pieza. Eso de tener una caja llena de monedas, como si fuera el tesoro del pirata, desgasta las monedas y pierden valor. Los objetos de mucho valor como el oro, joyas, diamantes, piedras preciosas... se guardan en una caja fuerte en casa o en un banco.

Cuando son piezas de mediano tamaño (muñecas, cerámicas, cámaras de fotos...) son necesarios cajones o vitrinas. En el caso de objetos grandes (cuadros, esculturas, coches, motos...) necesita de una habitación, un local o nave.

En todos los casos es necesario que se tenga en cuenta las condiciones de ausencia de luz, temperatura, humedad, resguardar del polvo y la suciedad, evitar accidentes.




2.- Factura

Al comprar un objeto especial, pida la factura legal y el certificado de autenticidad.

La factura legal la emite el autor de la obra, si se la compra directamente. También la galería de arte, la casa de subasta, la empresa de Internet encargada de la venta, el anticuario o la tienda de segunda mano. El certificado de autenticidad tiene más garantía si está firmada por el artista. También la emiten las galerías de arte con la firma del artista o del galerista. Cuando no está vivo el artista, el certificado lo emite un experto en la materia, por ejemplo, un especialista en la obra del autor. También puede ser emitida por un fundación del artista que se encarga de la gestión.

En muchos casos se puede emitir un certificado en el que se garantiza la calidad de la pieza, por ejemplo, el certificado de un diamante, billete, moneda, estampa, etc. Usted puede tener un pieza y mandarla a que la certifiquen, por ejemplo, mandar un sello a un experto para que certifique su autenticidad.




3.- Estado

Compre bienes o piezas que se encuentren en perfecto estado, lo mejor conservado posible, que se encuentren en funcionamiento.

Las personas cuando piensan en una antigüedad, creen automáticamente que antiguo es "viejo", "estropeado", "abandonado" en el desván o en el jardín. Estas piezas tienen menos valor. Por el contrario en el mundo del coleccionismo se valorar más dos características: antigüedad en años, cuantos más, mejor; y que esté impecable, de fábrica, nuevo. Por ejemplo, una moneda de oro antigua perfecta, salida de la ceca (fábrica), vale más que una que está estropeada, emborronada, machacada.

Otro ejemplo muy triste, un juguete antiguo pero sin que haya salido de la caja de embalaje vale muchísimo más que uno usado. Lo triste es que el niño que recibió el juguete no lo saco de la caja (o no le dejaron sacarlo o fue encontrado en una vieja tienda de juguetes).

Existe una graduación en cada sector del coleccionismo del estado de las piezas, y empresas que se dedican a ello. Por ejemplo, las monedas y billetes se gradúan en una escala del 0 al 70 (70 es el estado perfecto, de fábrica).




4.- Embalaje

Guarde el estuche original, los accesorios, instrucciones, certificados, garantías, el precio marcado.

Hemos dicho que el juguete más valioso para el coleccionista es el que no se ha sacado del embalaje, por tanto, conserve las instrucciones, cajas, enganches, sellos, garantía... Es lo máximo para un coleccionista tener un tesoro del tiempo intacto como en aquella época. Hoy día los embalajes son lo primero que se tiran al reciclado, pero para el buen coleccionista está prohibido tirarlo. Si usted compra un reloj con su caja, cartón, garantía, instrucciones, factura, guarde todo junto.




5.- Fecha

Etiquete, marque o grabe la fecha en la que compro la pieza.

Si ha hecho lo correcto como coleccionista, tendrá esta parte solucionada. Si esta parte no la tiene solucionada, tendrá que comprar libros, catálogos, manuales, que muestren la fecha de fabricación o la década.

Por ejemplo. casi todos hemos tenido en casa una máquina de coser, sabe que es antigua, pero no la fecha exacta. El fabricante Singer, por ejemplo, puso a cada máquina un número de serie y en Internet ha colocado una guía para identifica cada una: el lugar y fecha de fabricación. Todos estos recursos e información debe conocerlo el coleccionista.




6.- No usar

Los objetos de colección no son para usarlos, no se usan nunca, no son para la vida corriente, si se usan pueden deteriorarse y perder valor.

Ya se habrá dado cuenta de que los objetos de colección no son para el uso corriente. Si tiene una colección de relojes de oro, es evidente que no es para ponérselo todos los días. si acaso, en alguna ocasión, pero si se raya, sepa que ha perdido valor. Por tanto, es mejor que usted y su familia sepa diferenciar lo que es de colección y lo que es de uso corriente. Es evidente que si ha comprado un reloj Rolex President con diamantes de 30.000 euros, no se lo va al llevar para ir a trabajar, en todo caso usa un Omega de 2.000 o 3.000 euros.

Una colección de plumas estilográficas es evidente que son para probarlas un poco y vaciar la tinta enseguida. Para escribir normalmente usa un Bic o una pluma baratita.




7.- Invertir en obras de arte, antigüedades o coleccionismo.

Este es un tema muy controvertido. Invertir es emplear un capital para obtener además una renta o beneficio económico.

Si usted compra una moneda de oro por 1.000 quiere venderla por 1.200 para obtener una renta o beneficio de 200. Eso lo sabe todo el mundo. Pero en el mundo del coleccionismo esto no es así. Solo unos pocos son capaces de obtener beneficios y la mayoría obtiene poco o ninguno. Por tanto, usted tiene que comprender qué beneficio se obtiene con el coleccionismo.

En general, muy en general, el coleccionista obtiene beneficios a muy, muy largo plazo y este beneficio es poco. Los que sí obtienen más beneficio son los nietos del coleccionista. ¿Qué gracioso? Me harto de coleccionar para que ni nieto se beneficie. Pues así es en la mayoría de los casos. Aclaremos esto.

Dígame, ¿qué beneficio tiene el que compra un Rolex por 30.000 euros y ese mismo reloj se compra de segunda mano por 7.500 euros? ¿Qué beneficio tiene el que compra un anillo solitario con medio quilate de diamante a su comprometida por 2.200 y de segunda mano lo vende por 1.100? ¿Qué beneficio tiene el que compra un cuadro al óleo por 2.000 euros y se vende en una subasta por un precio de salida de 900? ¿Qué beneficio tiene el comprar un coche de 40.000 euros que a los dos años vale 30.000? Por eso digo que el que va a obtener beneficio es su nieto que venderá el Rolex, el solitario, el cuadro o el coche sin que se haya gastado un céntimo. Evidentemente para el coleccionista la satisfacción está en tenerlo, el prestigio o en disfrutarlo si se le apetece y no solamente el dinero que le puede sacar.

El beneficio de una colección es la subida del IPC (Índice del Precio del Consumo) o lo que comúnmente se llama la "subida de la vida". Lo que valía hace 50 años 2 pesetas ahora vale 1,30 euros, por ejemplo, un viaje en el bus urbano. Apliquemos este principio al coleccionismo.

Mi padre le compró a mi hermano la Enciclopedia Práctica de Antonio Fernández en 1957 por 38 pesetas para que estudiara (precio que viene en una etiqueta impresa en el libro), es decir 0,23 euros. Mi hermano no estudió y la enciclopedia se pasó todo la vida guardada en la estantería. Hoy día me dan por la enciclopedia 25 euros. En términos financieros la enciclopedia u "objeto de colección" se ha revalorizado un 10.869% en 60 años. Si se lo dicen a mi padre en 1957 piensa que es la inversión de su vida, pero para mí es poco dinero y veremos si lo vendo.

Este es el beneficio que en general se obtiene del coleccionismo, por el simple paso del tiempo, la subida de la vida, y que quien lo vende no es el que lo compra. al final se obtienen calderilla.

Tristes casos hay de hijos que venden un álbum de sellos por 180 - 200 euros, que su padre coleccionó toda su vida con mimo, dificultad, paciencia y todos los fines de semana pateando el mercadillo de sellos. Para el hijo es una decepción, cuando pensaba que el álbum valía miles de euros.

Pero el coleccionista, si quiere invertir y que el día de mañana (aunque sea para sus nietos) valga el máximo que se pueda, debe seleccionar bien lo que va a coleccionar. por ejemplo, si soy coleccionista de monedas de 1 céntimo está muy bien, pero dentro de 20 años, si se multiplica su valor por 300%, ¿qué habré ganado? 2 céntimos por cada moneda porque 1 céntimo lo invertí.

Sin embargo, si colecciono monedas de 2 euros y se revaloriza igual, habré ganado 4 euros por cada moneda de 2 euros. En conclusión, si colecciono piezas valiosas, es probable que la inversión sea superior.

La mayoría de gente tiene colecciones poco valiosas que no van a aumentar más que que el valor de la misma cosa en la actualidad.

Por ejemplo, una preciosa colección de 100 sacapuntas de plástico que cada uno costó 0,10 euros de media hace 30 años, un tasador se lo va a valorar al precio de sacapuntas con "valor a nuevo" actuales, pongamos 1 euros de media, por tanto, la colección completa vale 100 euros. Si hace el esfuerzo en obtener piezas mejores, tendrá beneficios mejores.

Si desea coleccionar e invertir a la vez, ha de coleccionar piezas que se vendan y no piezas que se queden estancadas. Claro que el futuro no lo sabe nadie y las modas cambian. Piezas que actualmente se compran para colección son: cuadros al óleos, dibujo, muñecas, libros de cocina, cascos militares, álbumes de fútbol, sables militares, juguetes antiguos, tallas religiosas, anillos solitarios, bargueños, barajas de cartas, bulas papeles, grabados, cáliz, dagas, objetos vintage, lotes de cómic...

Lo que se venderá en el futuro no se sabe. Por ejemplo, el abrigo viejo de mi mujer de hace 20 años que lo íbamos a tirar, pasado de moda y estaba en un baúl, a mi hija le parece ahora un objeto vintage, se lo cuelga y las amigas le envidian. Cuando era joven, en la vida se me habría ocurrido ponerme una chaqueta vieja de mi padre o de mi abuelo.

Pero existen verdaderos inversionistas dentro del coleccionismo que consiguen beneficios. como en todo son profesionales financieros que saber sacar dinero de las piedras. ¿Cómo lo hacen?

Seleccionan bienes que ellos llaman "activos", es decir, que les va a ingresar dinero en el bolsillo. Estos activos son bienes de colección que se prevé que van a tener una subida de cotización, que lo compran por 100 y dentro de cinco años lo venden por 200, 300 o X. Además son bienes "liquidables", que se puede revender en poco tiempo, porque hay demanda en el mercado. Cuando el ciclo del bien de colección se agota, pasan a otro que sea un "activo".

Por ejemplo, este grupo de inversores localizan a artistas llamados "emergentes", es decir, artistas que se ve casi, casi seguro que van a hacerse más famosos de lo que son ahora. Les compran cuadros o esculturas por una cantidad de 1.000, no hay nada más que esperar a que la obra del artista "emergente" valga 1.500 o 2.000 para vender rápidamente y obtener beneficios, aunque en el futuro valga 4.000 o 20.000.

Lo que desea el inversionista no es lograr la máxima cotización del artista, sino revender su obra cuando está en ascenso. Es como si invertimos en bolsa y compramos una acción a 10 euros, cuando asciende a 15 vendemos, aunque vayan a subir a 25, pero hemos aprovechado la subida. Si la acción se queda en 15 y, después baja a 9, nosotros hemos aprovechado el tirón ascendente.

El artista "emergente" puede que no llegue a nada en el futuro, pero tuvo un momento de subida de su cotización que fue aprovechada por el inversionista, aunque dentro de 20 años el artista que fue emergente se muera de hambre.

En el caso del coleccionismo del vino, se produjo ese hecho, que se compraba un gran reserva francés y a los 10 o 12 años se revendía a una alta cotización. Un vino no se puede beber pasados 25 o 30 años, pero se han vendido vinos con más de 60 o 70 años a 1.000 euros la botella que nadie piensa beber (por no envenenarse) pero que pasa de unas manos a otras creciendo si precio.

El problema de los herederos del coleccionista beneficia al mercado. Si quieres comprar algo barato, cómpraselo a un heredero. A Los herederos les estorba todo lo heredado y si son cosas de colección más. Están deseando quitárselas de en medio.

El que hereda una colección de 30 casas de muñecas de si tita la solterona, está deseando que alguien le dé cuatro euros por hacerle el favor de llevérselo. No le interesan nada las casas de muñecas. Lo mismo ocurre con las casas, terrenos, coches, motos, herramientas... y no digamos con las colecciones consideradas "repugnantes": animales disecados, insectos, animales venenosos, calaveras, bragas usadas, preservativos, licores, cortezas de madera (por la carcoma), cabellos de mujeres, latas de cerveza abiertas, Invitaciones de boda (que no conoces a nadie)...

En estos casos el heredero desconoce el valor de mercado y cómo venderlo. Ni dispone de tiempo, de esfuerzo, ni de ganas. Por supuesto desconoce el valor de los bienes de colección, en su vida se ha parado a contemplar un sello de correos, una moneda, una porcelana, un cuadro... Y lo único que quiere es ganar algo de dinero.

Por ejemplo, es fácil aprovecharse del heredero con su consentimiento y plena satisfacción, si tiene un cuadro de X pintor que en el mercado tiene una tasación de 1.000, se le compra por 100, y se vende por 500. El heredero ha obtenido algo, el intermediario ha ganado 400 y el coleccionista-comprador se ha ahorrado 500 y todos contentos.

Si el heredero hubiera tenido ganas los habría vendido por 500 y limpias. Pero de lo que menos tiene ganas el heredero es de moverse, de anunciarse, de recibir gente para que vean la colección, de enviar cosas por correo a la conchinchina, de saber si va a no a cobrar, de si va a tener que hacer una declaración de Hacienda especial el año que viene...

En el caso de las subastas un bien que tiene una tasación de 1.000, se estima entre 900 - 1.100, pero se pone un precio de salida de la mitad de 900, es decir 450, pero como se le cobra al cesante el 30% de 450, al final gana 315, y encima satisfecho porque estaba dispuesto a tirarlo a la basura.

En conclusión, si quiere ganar dinero ha de comprar bienes de colección que tengan un rápido ascenso en un tiempo prudencial superior al de la subida de la vida.




8.- Principios de tasación de obras de arte, antigüedades y objetos de colección

El coleccionista no tiene que ser un experto tasador, pero tiene que tener una idea para saber comprar y vender, dentro de unos límites lógicos.

Tasar es valorar el bien en todos su aspectos para deducir el precio al que se podría vender en la fecha y lugar actual. Si la tasación de una muñeca de porcelana es 97,33 euros, ese es el precio que el tasador ha calculado al compararlo con otras muñecas de porcelana que se han vendido en el país y en la fecha que ha encargado la tasación.

Pero usted puede venderlo por 97,33 €, por 50 € por 1.000 € o regalarla. Lo que sí es este valor de 97,33 el precio oficial o jurídico de su muñeca de porcelana, por ejemplo, ante un juez que se la embarga, ante Hacienda o la aduana que le quiere cobrar impuesto, en caso de donación para la reducción de impuestos o para saber por cuanto capital ha de contratar un seguro.

"Valor de tasación" es el precio que se le pone al bien con efectos jurídicos.

El valor de tasación se ha podido obtener a partir del "valor de mercado", del "valor a nuevo" o del "valor actual".

El "valor de mercado" es deducir un precio a partir del precio en el que se han vendido bienes iguales o similares. Por ejemplo, si se quiere tasar un mosquete avancarga de pedernal de tipo inglés, se consulta a cómo se han vendido recientemente mosquetes iguales o similares (pongamos: 200, 100 y 300 euros) Comparando las características de nuestro mosquete y de los "comparables" (los mosquetes vendidos) deducimos que el nuestro vale 200 euros.

En el caso del "valor a nuevo", el precio equivale al de un objeto nuevo que lo pueda sustituir. Por ejemplo, si queremos saber el precio del juego de un Monopoly de hace 20 años, será el equivalente de un Monopoly que se venda ahora nuevo: 16,95 euros (consultando un catálogos de una tienda).

Pero el "valor actual" reduce el precio del "valor a nuevo" cuando presenta depreciación, es decir, cuando no se ha cuidado y tiene desperfectos, faltas, piezas del juego perdida; o aumenta porque es antiguo y vale más que uno nuevo.

Por ejemplo, como el Monopoly ha sido muy usado podríamos reducir el precio 2/3, valdría por tanto 5,65 €. Pero puede ocurrir que el Monopoly sea de una edición especial difícil de encontrar y se puede aumentar el precio un 50% más, es decir 25,43 euros.

Lo que no puede ser es que uno crea que mi Monopoly viejo valga 200 € simplemente porque lo tengo guardado desde pequeño en un armario. Si el Monopoly se quemara y quisiéramos uno igual, se sustituiría por un Monopoly nuevo y solo tendríamos que pagar 16,99 €, ¿Por qué iba a tener que pagar 200 € para sustituirlo? Otra cosa es que quiera uno con 30 años de antigüedad, a lo mejor me gasto 25,43 pero no mucho más, pues tengo la posibilidad de conformarme con uno nuevo de 16,95 €.

Un Monopoly antiguo vale 200 € cuando varios coleccionista muy interesados por él pujan luchando por conseguirlo y uno de ellos es capaz de dar 200 €.




9.- Seguros para obras de arte, antigüedades y colecciones

Si su colección es valiosa conviene asegurarla en una compañía. Pero la compañía no le va a tasar la colección (salvo que usted se lo pida expresamente), lo que la compañía quiere es que usted diga el capital que usted quiere en caso de pérdida de la colección para saber qué prima del seguro cobrarle. En todo caso usted decide el capital a asegurar.

¿Qué nos conviene? Solo hay dos posibilidades que nos paguen para poder comprar una colección parecida o que nos paguen para que se nos quite el coraje de que la hemos perdido.

Por ejemplo, si teníamos una biblioteca de 2.000 ejemplares que se nos ha quemado (siniestro total) el seguro nos puede pagar el equivalente a 2.000 libros nuevos. Nadie nos puede reponer los libros que teníamos, pero si yo tenía el libro de las Leyendas de Bécquer, lo único que se puede hacer es que me compren un libro nuevo del mismo título o que me den el dinero para comprarlo. En este caso, cuando la colección es sustituible, conviene que contrate el "valor a nuevo" de la colección.

Pero en la mayoría de los casos, las colecciones son insustituibles, no se puede conseguir un cuadro nuevo de Leonardo da Vinci si se incendia. Lo único que se puede hacer es cobrar el dinero de lo que valía el cuadro en el momento anterior al siniestro y eso es el "valor de mercado". Claro, lo he puesto dificilísimo, ¿Quién es capaz de tasar la Gioconda si se incendia? Pues no es solo el valor del cuadro, sino de la riqueza que produce indirectamente.

Pero para andar por casa, si mi colección es sustituible (en su mayor parte) me conviene contratar el "valor a nuevo" para poder empezar de nuevo mi colección. Si no es sustituible, contrato el seguro teniendo en cuenta el "valor de mercado" y las lagrimas con dinero son menos.

Por ejemplo, si tengo una biblioteca de 2.000 ejemplares, el valor de mercado medio de cada ejemplar puede ser 15 euros, el capital a contratar sería 2.000 x 15 = 30.000 €. Pero si lo quiero contratar por el valor a nuevo y un ejemplar nuevo vale de media 22 euros, el capital a contratar sería 2.000 x 22 = 44.000 €




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miguelfer
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